domingo, 7 de diciembre de 2008

Ein Tag im Leben


-¡Stafaletcha, stafaletcha!, gritó la señora de traje gris cuando vió al perro salir corriendo con una botella entre los dientes.

Es que la gente de Frottenburgo es muy exagerada, se alarma por cualquier cosa.

-Es solo un perro asustado, no debe temer - le decía un hombre para consolarla . Pero el rostro pálido de muerte aun tenía lugar en aquella dama.

- Its tah quie mond- continuaba diciendo con voz temblorosa.

-¿Bith itch fraggen bulten? replicó el hombre, que parecía tener un plan.

- Nieth! itch frottem canen!. Al escuchar sus propias palabras, la mujer de gris sonrió y agradeció a su interlocutor tomándolo del brazo.

1 comentario:

David Gueto dijo...

Ya lo habían dicho una vez, los camellos prestigiosos te van a matar...
El gran bonete se escaramuzará.