
En algún lugar recondito del mundo se celebró este festejo, la noche se dirimía entre Narpios luminosos de colores lisergicos y uno que otro despejaime en extasis, producto del Fernet que la crisis mundial obligo a comprar.
Todo estaba dentro de la normalidad que se podía pretender, hasta que no se sabe de donde, apareció él. Un verdadero ñomo talabartero. Después de adueñarse de uno de los concurrentes, con el cual tuvo una extensa conversacion, despidio su conocido ácido malisioso sobre uno de los ojos de la pobre víctima, dejandolo ciego unos segundos.
Es complicada la historia de los talabarteros, uno nunca sabe donde van a aprarecer.
4 comentarios:
Salve Dios Talabartero!
Las buenas lenguas hablan de un caso ocurrido esa misma noche, la historia de un "elegido" y su dama de burdel... que hay de cierto?
que mejor evidencia que la cama mancillada!!!
No sobran los motivos para fundamentar, pero mi juicio se basa solo en la obervación y no en hechos comprobados.
1. La altura de la dama no acompaña armoniosamente.
2. El status social parace ser distante a las creencias compartidas.
3. El largo de las faldas es directamente proporcional a tu furia callejera.
4. Mas adelante...
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